Posiblemente,
debido a la reciente aprobación de la Ley de Sociedades en
Convivencia en la capital mexicana, que autoriza las uniones civiles
entre personas del mismo sexo, este año las consignas por adquirir
derechos para la comunidad LGBTT redujeron de manera sensible. Sin
embargo, esto no quiere decir que hayamos conquistado todos los
derechos ni -mucho menos- que la lucha esté ya agotada; por el
contrario, alarma ver la palidez con la que aparecen consignas
mediante las que se exige, por ejemplo, mayor atención a la
educación sexual en las escuelas, frenar los ataques del clero en
contra de los homosexuales o erradicar la discriminación.
Llama la
atención que, durante el recorrido, se hicieron ver protestas
sociales que no son propias o exclusivas de la comunidad LGBTT, como
la situación política en Oaxaca, en Veracruz o la oposición a la
propuesta económica del presidente de la república en turno.
Probablemente, las nuevas generaciones de hombres y mujeres gays
están madurando su libertad pero también su nueva marginalidad. El
tiempo lo dirá.