El
hermoso Paseo de la Reforma de la Ciudad de México
presenció nuevamente, como hace 28 años atrás, el paso
de la marcha
del orgullo gay. El trayecto que corre desde el Ángel de
la Independencia y hasta el Zócalo capitalino, fue
cubierto por una interminable masa humana que portaba
banderas multicolores, vistosos trajes y vestidos, y que
bailaba al ritmo de la música electrónica.
El paso
por la espléndida Zona Rosa, la Palma y la Bolsa
Mexicana de Valores, para más adelante llegar al cruce
con la Avenida de los Insurgentes. Ahí, bajo la estatua
del emperador Cuauhtémoc, nos encontramos
con los aguerridos campesinos veracruzanos de los 400 pueblos,
manifestándose desnudos, con dignidad y contentos de saludarnos y de
ondear también nuestra bandera.
"Ellos
tienen tanta necesidad de justicia y tanta razón como
nosotros", declaró Don Jaime Rodríguez, campesino,
al diario Reforma.
Más adelante, la espectacular
Glorieta del Caballito y sus esbeltos edificios, como
puerta de entrada a la Alameda Central y a su marmóreo
Hemiciclo neoclásico dedicado al Benemérito de las
Américas, Don Benito Juárez. Más adelante, al llegar por
fin al Palacio de las
Bellas Artes, miles de nosotros nos encontramos ya frente a la
puerta de entrada del Centro
Histórico de la Ciudad de México.