Es
importante hacer una lectura de las consignas
presentadas por las organizaciones civiles que acuden a
la marcha, a fin de saber cuáles son los problemas que
estamos enfrentando hombres y mujeres gays en la primer
década del segundo milenio.
Sin duda, la discriminación
familiar, laboral, social y en diversos planos de la
vida cotidiana, la lucha contra el VIH/Sida y la
atención a las personas afectadas, así como los crímenes por homofobia
y la violencia contra las mujeres, ocupan un lugar destacado en la lista
de las denuncias formuladas; pero fue visible en las
consignas, también, un rotundo rechazo a la posición ultra conservadora de la iglesia católica
y de grupos de la derecha mexicana, frente a la
homosexualidad. Se elevó la voz para señalar la
urgente necesidad de que el Estado reconozca
a las familias diversas y que se garanticen derechos
civiles que nos den mayor seguridad jurídica,
patrimonial y de servicios, entre otros.
Y como
sucede desde hace ya 28 años en esta ciudad, la más
poblada del país, la consigna principal tuvo que ver con
la visibilidad de hombres y mujeres que, con nuestro
esfuerzo cotidiano, contribuimos al crecimiento y
desarrollo de México.