UNO MÁS UNO

En gustos se rompen géneros, según gays

César Aguilar/Julio C. de la Peña

Del clóset salió la chaquira, el canutillo, el spray, el gel, el perfume y todo el ajuar extravagante que permaneció un año bajo la sombra para engalanar esos excelsos cuerpos producto del busturí y el silicón, y que solamente contaron con sólo unas horas antes de que la intolerancia regresara al enloquecido ritmo citadino.

Con la diestra tomó fuertemente a su hijo, no mayor de siete años, como respuesta temerosa a ese ritmo electrónico y enloquecedor que se escuchaba bajo la débil lluvia que se abatía en la Alameda Central.

Cuando seas grande si te vuelves como esos pinches putos, te doy en la madre cabroncito, vociferó el padre al menor que en su rostro mostraba una mueca de dolor ante el fuerte apretón de manos que le aplicaba su ranchero padre.

Nos gusta por delante nos gusta por atrás, nos gusta por delante nos gusta por atrás, era el monótono grito de aquellos miles de sujetos que hacían presa la mirada de centenares de sorprendidos capitalinos que no se daban cuenta del caos que imperaba en aquel momento ante el lento paso de las divas y la lluvia.

Todo aquello era bullicio, alegría, baile, olores, abrazos, besos y anarquía bajo la mirada complaciente de aquellos que los miran con recelo, homofobia y hasta respeto por ser ellos.

Justo tres horas después de haber iniciado su recorrido desde el Paseo de la Reforma, la calle de Madero del Centro Histórico se abrió como un clóset para dar paso a la tolerancia y a todo aquel bullicio y extravagante colorido que imperó en la XXIV Marcha por el Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual y Transgénero.

La Plaza de la Constitución se convirtió en el lugar para que cerca de 50 mil locas, travestis, lesbianas y uno que otro buga dejaran atrás sus temores y el qué dirán sobre sus preferencias sexuales. Lo hicieron el lugar idóneo para mostrar sus encantos, sus cuerpos moldeados por el cirujano, su solidaridad y hermandad entre la comunidad homosexual y como la oportunidad para conocerse y disfrutar juntos.

Y es que a decir de la comunidad denominada Los Osos Mexicanos, nacida en 1996 con la finalidad de proveer un espacio para esta comunidad, una personalidad gay o bisexual es consciente de la atracción que siente por su mismo sexo, piensa como hombre, actúa como hombre y siente como hombre para no sentirse intimidado o incómodo por su propia sexualidad.

Pero no todos piensan de esa manera. La mayoría se queja de la intolerancia de que son objeto por esta sociedad cerrada que no se mira en el espejo. Denuncian reclamos y acosos en la familia, en el campo estudiantil y laboral sólo porque nos gusta nuestro mismo sexo.

Ataviado con jeans Levi’s y una llamativa camiseta amarilla que no competía con los colores chillones que portaban la decena de lesbianas de rostros bellísimos que lo rodeaban, Julián Román, director de la Revista Ser Gay, acusa ante este diario al gobierno capitalino y a Dolores Padierna, delegada en Cuauhtémoc, de ejercer una grave intolerancia contra la comunidad gay, toda vez que, aduce, les han cerrado sus centros de reunión y diversión.

Mientras, una de las acompañantes identifica por las calles que rodean el Zócalo capitalino a un joven moreno musculoso. Ese güey me gusta para besarlo, dice a sus acompañantes para enseguida internarse dentro de la multitud de miles de capitalinos y tomar por sorpresa al sujeto, a quien le planta un intenso beso que es motivo de mofa de quienes lo presenciaron.

Piensa un momento, y con cierto recelo Julián Román toma de la cintura a este reportero y le dice: Para que nos hacemos pendejos, todos tenemos algo de putos, no por nada el 10 por ciento de los habitantes de esta ciudad prefiere a su mismo sexo.

Alrededor continúa la algarabía provocada por esta lucha colectiva de miles de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales que con singular alegría muestran sus senos a los presentes, y que según la diputada independiente Enoé Uranga, son los que van a garantizar que la rueda siga girando.

 

EL UNIVERSAL

Inunda el orgullo gay las arterias del centro

Calculan autoridades que marcharon 15 mil homosexuales hacia el Zócalo capitalino

Mónica Archundia
El Universal
Domingo 30 de junio de 2002

Atrayendo las miradas de los transeúntes y comerciantes con sus carros alegóricos y pancartas, miles de hombres y mujeres, integrantes de la comunidad homosexual capitalina, avanzaron hacia el Zócalo bajo la consigna de "El ángel también es joto".

Enoé Uranga, diputada local, estimó la participación de 35 mil personas de 70 asociaciones civiles, aunque la Secretaría de Seguridad Pública dejó el cálculo en 15 mil, sin ningún incidente.

Fue la edición 24 de la Marcha del Orgullo Lésbico-Gay, Bisexual y Transgenérico, que partió de la explanada de Los Leones, en el Bosque de Chapultepec, hacia el zócalo capitalino.

A través de la movilización, cuyo objetivo fue exigir respeto a la identidad sexual, se promovió la Ley de Sociedades de Convivencia, impulsada por la también presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

La gente se dio cita desde las 13:00 horas y caminó por Paseo de la Reforma y avenida Juárez, aun bajo la lluvia, para tomar las principales calles del Centro Histórico, acompañada de 11 carros adornados con globos. A su arribo a la Plaza de la Constitución la diputada local hizo referencia a la iniciativa de ley impulsada para que las parejas gay tengan los mismos beneficios que las heterosexuales.

Al discurso siguieron los eventos musicales. Tito Vasconcelos cantó el Himno Nacional vestido de china poblana, seguido de grupos de jóvenes.

 

Por la Ley de Sociedad en Convivencia, nutrida participación en la marcha lésbico-gay

En esta ocasión los que dicen que no son "machos pero son muchos" marcharon para pedir la aprobación de la Ley

RAUL MACIAS.

"¡Vaya mugrosa, ahora sí te bañaste!". "¡Cállate, eres una pirra, y deja de tocar mi peluca porque me la llenas de masa, joto!". Expresiones como éstas se escucharon ayer por la tarde, momentos antes de que las maripositas y avejitas -así andaban vestidos algunos- comenzaran la XXIV marcha por la diversidad de géneros, en la que participaron cerca de 50,000 lesbianas y homosexuales en lo que parecía un carnaval lésbico-gay a la mexicana.

En esta ocasión los que dicen que no son "machos pero son muchos" marcharon para pedir la aprobación de la Ley de Sociedad en Convivencia que será discutida la próxima semana en la Asamblea Legislativa, la cual permitiría la unión de dos personas del mismo sexo, al mismo tiempo gritaban: "¡Vicente con botas también parece jota... Vicente con botas también parece jota!".

Ni Tláloc, el Dios de la Lluvia, logró disipar al contingente, el cual en su mayoría estaba compuesto por homosexuales, quienes apenas y podían caminar con los altos tacones de sus zapatos de mujer... "¡Hay güey ya me cansaron los pinches tacones y todavía le cuelga para llegar al Zócalo!", lo que arrancaba carcajadas a los cientos de curiosos que se apostaron a un lado de donde pasaría la caravana del orgullo homosexual.

 

Caos por la marcha del orgullo homosexual

Durante el paso de la caravana lésbico-gay, los automovilistas sufrieron las consecuencias, hubo un momento en que no se podían mover ni para atrás ni para adelante, por lo que prefirieron bajarse a observar a los alegres participantes de la marcha, quienes como si fuera un concurso de belleza repartían besos a sus observadores.

Esto provocó el sonrojo de más de 7 caballeros a los cuales sus esposas les decían: "hay viejo ya agarraste pareja; ahora sí, atáscate que hay lodo, gordo", lo que ocasionaba que con una mirada amenazante la mujer terminara su comentario, mientras que "el gordo" abordaba su unidad y cerraba la ventana para evitar que su mujer se burlara de que un gay le había echado el ojo a su galán.

En trailers, camionetas y autos particulares los que llegaron temprano alcanzaron un lugarcito, mientras que los demás tuvieron que ir a golpe de calcetín -perdón de media- por Paseo de la Reforma, Avenida Juárez y Madero para finalmente llegar a la plancha del Zócalo capitalino; la caminata era larga, pero a diferencia de las mujeres, ellos no traían sus "chanclitas" en una bolsa de plástico para hacer el cambio.

Ni modo, a fregarse porque la llovizna amenazaba con convertirse en una lluvia intensa, aunque esto no importó, la cosa era participar en el carnaval lésbico-gay a la mexicana, en el que también participaron lesbianas y homosexuales de los estados de Puebla, Querétaro, Guadalajara, Monterrey, Guanajuato, Chiapas y Oaxaca, estos últimos se vistieron de gelaguetzas para participar.

Poco a poco iban marchando por las referidas calles; unos se vistieron de mariposas y avejitas, otros prefirieron simplemente sacar del viejo ropero el vestido de bodas de su mamá; incluso algunos se vistieron de quinceañeras; pero quienes quisieron que se les tuviera "ternura" fueron cerca de 20 homosexuales que se despojaron de la camisa y se colocaron unas alas de angelitos; "apoco no parecemos querubines", preguntaban.

En tanto la diputada local independiente Enoé Uranga Muñoz, promotora de la Ley de Sociedad en Convivencia caminaba alegremente agarrada de la mano de su pareja sentimental; no la soltaba para nada; de momento se abrazaban y participaban en las porras que organizaban los homosexuales y lesbianas para hacer de esto una demanda para que se apruebe la referida ley.

Pero quienes año con año hacen de esta marcha un negocio, son los dueños de discotecas de lesbianas y gays, quienes contratan trailers y camionetas, y ellos instalan el sonido para que así al ritmo de la música disco, sus streepers se contoneen y hagan que los homosexuales al final de la marcha lleguen a estos antros a divertirse, claro, que primero como dicen, "se ve el material, porque sino, no tiene caso pararte donde los streepers están flacos".

Cuando finalmente llegaron al Zócalo capitalino, el lugar se convirtió en un gran salón de fiesta, donde con globos, sonidos y bailes "cachondos" todos los que participaron en la marcha del orgullo homosexual, se divirtieron un buen rato, mientras que un reducido grupo de patrulleros los observaba a fin de evitar cualquier desmán en el mero corazón de la ciudad de México.

En tanto la diputada Enoé Uranga Muñoz leyó un discurso en el cual indicaba que "un arco iris recorre los vientos de la democracia. En el México que ingresa al siglo XXI y al reto de construir la democracia, se gesta una nueva cultura sexual amorosa en torno a los principios de la libre elección, la igualdad, la reciprocidad y el respeto a la diversidad".

Después de que partió la comunidad lésbico-gay se vio la falta de educación que tienen algunos, ya que dejaron la plancha del Zócalo como un verdadero "cochinero", porque en su loca alegría arrojaron publicidad de antros, así como botellas de refrescos y envolturas de alimentos "chatarra" que tuvieron que ser recogidos por una cuadrilla de limpia del gobierno capitalino.

 

LA JORNADA

Pocas voces se levantaron ayer en favor de la iniciativa de ley de sociedad de convivencia

Mucha fiesta y poca política, en el desfile lésbico-gay del DF

ANGEL BOLAÑOS Y ELIA BALTAZAR

Fiesta mata consigna. Y ayer pocos fueron los asistentes a la marcha lésbico-gay que se preocuparon por levantar la voz en favor de la iniciativa de ley de las sociedades de convivencia, la carta fuerte de este movimiento en la Asamblea Legislativa, y que significaría la adquisición de derechos para las parejas de hecho.

A la vista, las sociedades de convivencia se hicieron cuerpo y alma ayer sobre Reforma, desde la puerta de Los Leones, en Chapultepec, hasta el Zócalo, en una marcha de 30 mil personas que abrió espacios para todas las corrientes de expresión lésbico-gay. Allí estaban los leather, vestidos de piel. Travestis y transgenéricos enfundados en trajes de tehuanas, reinas de la moda. Los pechos de silicón al aire, las tangas, los vestidos que poco esconden. Un contingente de la UNAM ofrecía "una universidad pública y diversa". Otro de policías y uno más vestido de faunos. Allá los darketos, los cristianos, los sin grupo, los mirones tentados por el desmadre, los heterosexuales solidarios.

Ni la lluvia cerró el paso a una marcha que se prolongó desde las 13:30 hasta las 17:30 y en la que se cernió la amenaza de división entre contingentes. Al final, un llamado a la unidad y todos a jalar parejo. Pues ya reza el proverbio: "Somos muchos y seremos más".

Mucha celebración y poca política, aunque algunas mantas y carteles en favor de las sociedades de convivencia se levantaban y ganaban paso a los contingentes para demostrar que no sólo de baile y pachanga viven gays y lesbianas, y que en manos de los diputados locales está pendiente la votación de la iniciativa presentada por la legisladora independiente Enoé Uranga, que busca "regular las relaciones patrimoniales, los derechos de tutela y sucesión legítima" entre personas del mismo sexo que decidan proteger su convivencia de pareja, mediante la celebración de un acto jurídico.

Aclaremos, para las buenas conciencias, que no se trata de matrimonio, si acaso de un contrato. Pero ni así se convencen los diputados que en cinco días volverán a discutir sobre las sociedades de convivencia, ya en el pleno de la Asamblea Legislativa. Por eso, en la tarima de oradores hubo recordatorios al PRD de su compromiso con la comunidad lésbico-gay y de su obligación hacia ésta.

En la marcha, sin embargo, se impusieron los aires de carnaval, los disfraces provocadores, las consignas divertidas que estallaban "jotas" a diestra y siniestra. Y música, mucha música tecno, house, dance y pop, que concentraba en torno de nueve tractocamiones -patrocinados por bares y discotecas- a la mayor parte de jóvenes gays, más dispuestos a exhibirse por diversión que por conciencia. Porque "si no hay libertad sexual, no hay libertad política".

¡Ay de aquellos!, de los históricos, los que impulsaron el movimiento desde la trinchera de los derechos, los que ganaron las calles, hace ya 24 años, para estas nuevas generaciones que animan su homosexualidad a ritmo de Madonna y Mónica Naranjo. Pero es la marcha del orgullo y todo se vale.

Irreverentes, ni Vicente Fox se salvó de su consigna: "Fox-con-botas-también-es-una-jota". Y "Fox-escucha-tu-hija-está-en-la-lucha".

El "olé" de los estadios de futbol se convirtió en un grito común: "Soy-gay-soygay-soy-gay-soy-gay...". Y una que otra bandera de Brasil sirvió como túnica a aficionados que adelantaban prónostico para la final del Mundial de futbol.

Llovían confetis, serpentinas, se multiplicaban las banderas del arcoiris, símbolo universal del movimiento lésbico-gay, que ayer vistió de seis colores la calle Madero, donde todos los comercios permanecían abiertos y activos los ambulantes.

Dispuesto el Zócalo como pasarela para el ego, la moda y la foto, poco tiempo se llevaron los discursos de la diputada Enoé Uranga y de los representantes de Ave de México y de otras organizaciones de lucha contra el sida, quienes apresuraron la palabra para dejar el escenario dispuesto al concierto que más tarde ofrecería José José.

Al final, Tito Vasconcelos, en traje de china poblana, levantó las notas del Himno Nacional que muy pocos corearon, y menos escucharon los otros, ya en ruta hacia cantinas, bares y restaurantes de un Centro Histórico que fue escenario de la diversidad sexual que espera una ley de sociedad de convivencia a la medida. 

 

MILENIO DIARIO

Presiona la Iglesia contra las uniones de homosexuales

En el semanario Desde la fe, la jerarquía católica llamó a sus fieles a oponerse a la Ley de Sociedades de Convivencia, que será votada en breve por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.


La Iglesia católica cierra filas ante la posible aprobación de la Ley de Sociedades de Convivencia, la que califica de "error. y de una promiscuidad legitimada", e invita a los fieles a manifestar su oposición a los diputados de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal "porque se les eligió para fortalecer a las familias, no para desintegrar el tejido social".  En una severa crítica a esa legislación, que será sometida a aprobación en los próximos días, el semanario de la Arquidiócesis de México Desde la fe indica que esa ley "conlleva una idea muy romántica de cohabitar. La realidad es que las personas que propagan esta figura son en su mayoría promiscuas, no les gustan las ataduras ni los compromisos a largo plazo. Son posesivas, celosas y muy inestables emocionalmente". 

Aunque se aclara, en el artículo "Ley de Sociedades de Convivencia. ¿o de conveniencia?", que "de ninguna manera estamos en contra de las personas homosexuales o lesbianas. Pero con lo que no se puede estar a favor es con las conductas homosexuales o lésbicas que perjudican la integridad física y psíquica de las personas y que ponen en riesgo la salud y la vida de quienes la practican".  Se destaca que las prácticas sexuales de la comunidad lésbico-gay en nuestro país son parte de una vida privada, en la cual se puede o no estar de acuerdo. "Pero de ahí a legislar la vida privada de ese grupo hay un abismo de error", porque se trata de una "falsa iniciativa de ley", porque se funda en una conducta sexual 100 por ciento, en la cual se piden derechos ya contemplados en distintas leyes desde la Constitución hasta los códigos existentes. 

No existe, agrega Desde la fe, una discriminación en contra de los homosexuales y lesbianas, porque, como señalan, se encuentran en los círculos del poder político, intelectual, cultural, de los medios de comunicación, de la moda, del mundo del espectáculo y cuentan con redes sólidas. Trabajan legalmente y mientras no violen los derechos a terceros la ley los protege.  Pero si "la sociedad rechaza el excesivo exhibicionismo de mal gusto de algunos de ellos es otro asunto, porque la discriminación social no está penalizada. A nadie se le puede obligar por decreto a socializarse con quien no quiera hacerlo".  Las sociedades de convivencia  La Ley de Sociedades de Convivencia fue presentada por primera ocasión en abril del 2001 en la ALDF por la diputada Enoé Uranga, y busca garantizar el goce de los derechos, como la alimentación o tutela, entre otros, a las personas homosexuales que han decidido compartir su vida. 

Se aclara que no se pretende legalizar las uniones de homosexuales, sino protegerlos en el marco jurídico. Desde la fecha en que fue presentada, la comunidad lésbico-gay organizó una serie de foros para sensibilizar a los legisladores y a la sociedad sobre sus demandas.   Eugenia Jiménez

 

REFORMA

Divide a diputados Ley de Convivencia


La legisladora Enoé Uranga asegura que se busca que la legislación no sólo favorezca a los homosexuales y lesbianas, sino también a las parejas que se han unido fuera del matrimonio

Por BLANCA ESTELA BOTELLO / Grupo Reforma

Ciudad de México (1 julio 2002).- A unos días de que se discuta en el pleno  de la Asamblea, la Ley de Sociedad de Convivencia pretende, a decir de su principal impulsora, la legisladora Enoé Uranga, dar garantías a las uniones de parejas diferentes al matrimonio.  Sin embargo, las opiniones de los diputados difieren en cuanto a apoyar o no la ley, incluso hay quienes prevén que será rechazada durante el periodo extraordinario de sesiones, que inicia este miércoles 3.  Quienes han expresado su voto en contra son los integrantes de la fracción parlamentaria del PAN, encabezada por Patricia Garduño; a excepción del diputado Francisco Solís, el resto de los panistas respetará la decisión del "no" marcada por su coordinación.  En el PRI, PRD, PVEM, PCD y PDS las opiniones están encontradas; unos argumentan que no hay nada nuevo que legislar, ya que las garantías que pretende ofrecer dicha ley están en la Constitución Mexicana y en los Códigos Civil y Penal, entre otras normatividades.  Otros señalan que es necesario dar certidumbre a quienes voluntariamente se han unido y que hoy enfrentan problemas de alimentación, cesión de bienes y atención en caso de enfermedad.  Uranga insiste en que no se trata de una legislación dirigida exclusivamente a homosexuales y lesbianas, sino a las parejas que se han unido fuera del matrimonio. 

Entre los que apoyan la iniciativa está la priísta Alicia Téllez, quien destaca que es una ley que ofrece garantías administrativas para preservar bienes y patrimonio, ya que no tiene fuerza civil sobre las personas que se unen bajo esta figura.  "No es solamente para unir a los homosexuales y las lesbianas, es para darle certeza a aquellas personas que sin ser parientes deciden vivir juntos y, para los que están preservando su patrimonio, la certeza en el mismo, en el que han invertido por esa convivencia que se ha dado entre ellos", expresó.  La perredista Carmen Pacheco dice estar convencida de que hay que regular sobre este tipo de uniones, en tanto que el panista Francisco Solís enfatiza que hasta el momento no ha encontrado ninguna razón, ni jurídica ni política ni sociológica, para votarla en contra. 

Entre los que se oponen están el perredista Emilio Serrano, quien reconoce tener una gran presión por parte de sus compañeros de bancada por su oposición.  "Creo que debemos ser muy cuidadosos en no promover un tipo de prácticas que, desde mi punto de vista, en México no estamos preparados para recibirlas y como somos personas públicas, todo lo que hagamos repercute como ejemplo, principalmente en los niños, los jóvenes  "El hecho de que esté en un partido muy liberal, muy abierto, no quiere decir que deba cambiar mi forma de pensar y mi forma de actuar. Si bien es cierto que debemos ser respetuosos de la preferencia y convivio de todas las personas, yo he sostenido que cada quien puede hacer con su cuerpo lo que quiera, con quien quiera, aunque no donde quiera", expresó. 

Los panistas Ernesto Herrera y Walter Widmer coincidieron en que no se proporcionan derechos que no existan; Herrera señala que el valor fundamental de la sociedad es la protección a la familia, y la ley pretende dar derechos que ya existen, como el de seguridad social y el de heredar, además de que no se puede legitimar un asunto ilegitimable en la sociedad mexicana.  El priísta Arturo Barajas dijo que no es una ley prioritaria y que pervirtieron las organizaciones que luchan por ella, además de que no está fundamentada jurídicamente.