No, no fue tan efímera la historia de nuestro amor: entre los folios tersos del libro virginal de tu memoria,

como pétalo azul está la gloria doliente, noble y casta de mis versos.

No puedes olvidarme: te condeno a un recuerdo tenaz.

Mi amor ha sido
lo más alto en tu vida, lo más bueno; y sólo entre los légamos y el cieno surge el pálido loto del olvido.

Me verás dondequiera: en el incierto anochecer, en la alborada rubia,

y cuando hagas labor en el desierto corredor, mientras tiemblan en tu huerto los monótonos hilos de la lluvia.

¡Y habrás de recordar! Esa es la herencia que te da mi dolor, que nada ensalma.

¡Seré cumbre de luz en tu existencia, y un reproche inefable en tu conciencia
y una estela inmortal dentro de tu alma!

 

Amado Nervo (poeta nayarita)

     
     
     
     

Hoy no lució la estrella de tus ojos.

Náufrago de mí mismo, húmedo del abrazo de las ondas,

llego al arenal de tu cuerpo

en que mi propia voz nombra mi nombre,

en que todo es dorado y azul cimo un día nuevo

y como las espigas herméticas, perfectas y calladas.

 

Salvador Novo

     
     

Los pájaros prefieren atravesar el cielo,

herir los invisibles corredores del aire

para dejar sola la nieve,

que es como dejar intacta,

que es como dejarla nieve.

 

Xavier Villaurrutia