Ojos ávidos de
lágrimas hirviendo
Labios ávidos
de mayores lamentos
Manos enloquecidas de
palpar tinieblas
Buscando más
tinieblas
Y esta amargura que
se pasea por los huesos
Y este entierro en mi
memoria
Este entierro que se
alarga en mi memoria
Este largo entierro
que atraviesa todos los días mi memoria.
Vicente
Huidobro